¿Por qué apps están dispuestos a pagar los usuarios?
Es una de las grandes preguntas que debemos responder cuando estamos pensando en el desarrollo de una nueva app. Está muy claro que los juegos se llevan la palma en cuanto a ingresos, pero también en cuanto a costes de desarrollo. Gigantes de la industria del entretenimiento destinan gran cantidad de recursos a desarrollar sus potentes juegos.
Cuando hablamos de compra de apps debemos pensar en mercados maduros y no limitarnos al mercado español. Si nos vamos al mercado anglosajón, Alemania, Japón o Corea del Sur, hay todo un universo de posibles compradores de aplicaciones.
En juegos, la estrategia cada vez más clara es el modelo Freemium: ofrecer la posibilidad de que el usuario disfrute del contenido con alguna limitación (tiempo, vidas, niveles) y, cuando ya está enganchado, comprar complementos (in-app purchases) para disfrutar del juego en su plenitud.
Pero hay mucha vida lejos de los juegos. Las aplicaciones médicas y de salud pueden ofrecer grandes réditos, tanto económicos como de realización personal — aplicaciones como Social Diabetes hacen más llevadera una enfermedad como la diabetes, y tanto los pacientes como la industria farmacéutica están dispuestos a invertir en tecnologías móviles.
Otra categoría que hace la vida más fácil a los usuarios son las aplicaciones educativas e infantiles: para los padres, entretener y educar a sus hijos son dos objetivos muy claros por los que sí están dispuestos a pagar si el contenido es bueno.
Por último, las aplicaciones deportivas y de tiempo libre también están teniendo gran éxito: socializan el deporte, crean competición entre amigos, y sacan el máximo rendimiento a las posibilidades que ofrecen los dispositivos móviles (GPS, acelerómetro, giroscopio, integración con redes sociales).
Así que si tenéis capacidad y una buena idea para sacar un juego al mercado, adelante. Si optáis por mercados con menor competencia, tanto la salud como las apps educativas pueden ser una gran apuesta.



