La economía de la App Store

•por Juan Capeáns
app-storemonetizationfreemium

Nos cuesta entender el comportamiento del usuario y su rechazo a pagar por buenos contenidos. El teléfono móvil es, en la mayoría de los casos, el objeto más caro que llevamos con nosotros todo el día. Los móviles de gama alta arrasan en el mercado, y para comprar el hardware se pueden ver colas en las Apple Stores; sin embargo, los usuarios son reacios a pagar por contenidos que suponen un desembolso mínimo en comparación.

Hay diferencias claras entre plataformas: el usuario de Apple paga más y está más dispuesto a pagar por contenido, porque Apple así ha "educado" a sus usuarios desde el principio. En Android las cosas se complican — las apps de pago directamente no funcionan tan bien, aunque sí destaca el auge del modelo Freemium.

No podemos caer en el error de echar toda la culpa al usuario. Ni Google ni los desarrolladores hemos sabido comunicar ni poner en valor los contenidos. Durante años, la guerra por conseguir usuarios llevó a publicar apps gratuitas sin importar la rentabilidad. El resultado, años después: muy pocas aplicaciones son rentables, y las que no lo son dejan de actualizarse, con la correspondiente pérdida de calidad.

El pago único tampoco resultó sostenible — un usuario pagaba una vez por la app y nunca más volvía a pagar. Se imponía un cambio de modelo, y ha sido el Freemium el que se ha terminado imponiendo, incluso entre los actores más grandes del ecosistema.

Los precios de contenido de calidad deberían poder ser más altos — nadie se asusta al pagar por un libro o un ebook. Dar la opción al usuario de probar el contenido, y si le gusta, pagar para disfrutar de todo, se antoja un modelo mucho más justo que el "todo gratis".