Calçotada Inqbarna 2026: pedales, calçots y una tradición que crece

•por Sergi Hernanz
eventcultureteamcalçotadatradiciónspanish

Ya es oficial: la calçotada se ha convertido en una de las tradiciones más esperadas del año en Inqbarna.

Cada primavera, cuando empieza a asomar el sol y los calçots alcanzan su punto álgido, el equipo se organiza para celebrar este ritual gastronómico catalán con toda la épica que merece. Y este 2026 no ha sido una excepción, aunque sí ha llegado con un elemento nuevo: las bicis.

De la oficina al restaurante en dos ruedas

La idea era sencilla pero ambiciosa: ¿por qué llegar en coche si puedes llegar pedaleando? Este año apostamos por añadir kilómetros de actividad física a la ecuación antes de sentarnos a disfrutar de un festín que amenazaba con poner a prueba nuestra fuerza de voluntad calórica.

Con una mezcla de bicis de carretera, eléctricas y de ciudad, el equipo salió en grupo con destino al restaurante Èpica de Calçots. El recorrido, entre pinos, cielo azul y algún que otro sprint improvisado, fue el aperitivo perfecto para lo que nos esperaba.

El equipo de Inqbarna llegando en bici a la calçotada

El balance calórico era ambicioso desde el principio: pedalear lo suficiente para justificar la cantidad de calçots que íbamos a consumir. Spoiler: los calçots ganaron por goleada.

Èpica de Calçots: a la altura del nombre

Esta vez decidimos dejar los mandiles en casa y confiar en los profesionales. En Èpica de Calçots saben lo que hacen: calçots a la brasa en su punto justo, salsa romesco generosa, y ese ritual de pelar y mojar que convierte la comida en una experiencia casi meditativa.

Sin la presión de cocinar ni de limpiar la brasa después, el equipo pudo centrarse en lo verdaderamente importante: disfrutar, desconectar y pasar tiempo juntos fuera de las pantallas.

Foto de grupo del equipo Inqbarna con las bicis

Por qué estas tradiciones importan

En Inqbarna trabajamos en remoto y en híbrido, lo que significa que hay días en que el equipo está repartido entre casa, la oficina y distintas ciudades. Por eso los momentos en que nos reunimos todos tienen un valor especial.

La calçotada no es solo una comida. Es una excusa para reconectar, para conocerse fuera del contexto de trabajo, para recordar que detrás de cada Slack y cada pull request hay personas con hambre, buen humor y, al parecer, capacidad ciclista.

Este tipo de jornadas son las que construyen cultura de equipo de verdad. No las que se planifican en una presentación, sino las que se recuerdan años después.

El reto pendiente

Queda una asignatura para la próxima edición: cerrar el círculo completo. Volver también en bici después de los calçots. Este año, con los estómagos llenos y las piernas ya cansadas, el regreso fue en plan más relajado.

Pero ya hay quien ha lanzado el reto para 2027.


Nos vemos en la próxima. Con calçots, con bicis, y con más ganas que nunca.

#TeamInqbarna #Calçotada2026 #TeamBuilding #Cultura